“Tengo Frío Tengo Calor”, el deseo sin ley.
El 24 de abril, Casa Maracas estrena “Tengo Frío Tengo Calor”, primer anticipo de Obsesiva, el nuevo EP de García Picasso, disponible al completo el 19 de junio. La relectura, junto a Loco Mía, de su clásico “Obsesiva” —que da título a un conjunto estimulado por las colaboraciones de 8kitoo y Francisco José—, propulsa una propuesta expansiva, acto de celebración y resistencia cultural.
Desde las indagaciones en el arte conceptual, visual y humanista de su debut, García Picasso, euforia disidente, ha depurado incesantemente su discurso y perfeccionado sus maneras. En Color de Época (Casa Maracas, 2023), hizo colisionar el Pop de autor con el Acid house. En MENINAS (Casa Maracas, 2024), consolidó una identidad sonora propia que utiliza la pista de baile como espacio de reflexión estética.
Su historial —que lo vincula a nombres como Paolo Sorrentino, el Museo Thyssen, Rafa Villalba o marcas como BMW y Porsche— certifica el paso de la promesa al canon de la heterodoxia, entre Reeperbahn y Waves Vienna, entre el DJ set y la performance, entre la vanguardia berlinesa, la raíz del sur y el instinto digital.
Desde esta (r)evolucionada posición iconoclasta, García Picasso esgrime en su inminente single, “Tengo Frío Tengo Calor”, ambivalencia y sincronicidad, no dispersión o afectos programados. Obsesión como disciplina del goce, excentricidad como centro, vulnerabilidad como fortaleza, vehículos para una identidad múltiple que expande los márgenes de lo convencional a través de la agudeza lírica y el placer como fin último.
“Tengo Frío Tengo Calor” inicia una ruta de anticipos que culminará, el 19 de junio , con la publicación del EP Obsesiva. Antes, el 15 de mayo, escucharemos “Baby Boys”, junto a 8kitoo. El 17 de junio, “Obsesiva”, en paranostálgica colaboración con Loco Mía, cómplices necesarios en la reconstrucción distorsionada, crítica y moderna de esa electrónica española en la que colisionan vanguardia periférica y futurismo mediterráneo.
Obsesiva: la voluntad se entrega al entusiasmo, el deseo recupera su autoridad.
